Google modifica su algoritmo en busca de la calidad de contenidos

«Es fácil entender nuestro objetivo: darle a la gente la respuesta más relevante a sus preguntas y hacerlo tan rápido como sea posible». Así de claro lo dejan Amit Singhal y Matt Cutts en un artículo del pasado 24 de febrero en Googleblog. Lo dicen a raíz de una nueva actualización en el algoritmo de posicionamiento Google que fue publicado la semana pasada.

Sin embargo este algoritmo tiene un interesante precedente: la publicación de Personal Blocklist en la Chrome App Store. Personal Blocklist es una extensión para Google Chrome que permite bloquear determinados resultados de búsqueda. De esa forma, si al buscar un producto en Google encontramos un resultado no deseado, podemos bloquearlo para que no vuelva a aparecer en nuestros resultados de búsqueda.

En realidad esta extensión no afecta al posicionamiento en Google ni a los resultados que nos facilita, sino que los resultados bloqueados son simplemente ocultados de esta lista una vez que han llegado al cliente y se pueden recuperar con un solo click. De forma que el uso de este plugin sólo afecta a aquellos clientes que lo utilicen, no a los resultados en general.

Aunque Singhal y Cutts aseguran que los datos facilitados por el uso de Personal Blocklist no han sido utilizados en esta nueva actualización del algoritmo de Google, en un estudio realizado por la empresa sobre los nuevos resultados, más del 80% se corresponden con lo que los usuarios han bloqueado, lo que quiere decir que Google ciertamente comienza a encaminarse a una clasificación por calidad del contenido, no a un mero conteo matemático de palabras y enlaces.

Google lleva ya tiempo experimentando con diferentes sistemas de votación humana y con sistemas de bloqueo de spam, sin llegar a lanzarse a la creación de un sistema social de búsquedas. No es descabellado pensar que, si bien quizás no llegue a desarrollarse ningún sistema de votaciones sociales que refrende la calidad de los resultados de búsqueda, el buscador de Google encontrará la forma de medir la calidad de una página web, seguramente realizando mediciones semánticas, de una manera enfocada hacia la web 3.0. Esto vendría a potenciar una de las normas que más se repiten en los manuales de posicionamiento: hay que crear contenidos de calidad para el usuario, no para los robots.

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