Anunciar lo que no es fácil

Cuando entra el cliente con su servicio siempre se le recibe con una sonrisa. Sí, de verdad, que todo es posible, que todo se puede anunciar, que la publicidad es todopoderosa, de largos brazos y con mil caras. Cuando entra el cliente con su servicio mira con cara escéptica y dice que ya veremos. ¿Ya veremos? ¿Cómo que ya veremos?

El cliente es agente de seguros. Esa profesión tan manida, tan variopinta, tan dura, tan adjetiva. Argumenta que vende seguros de los de Ocaso de toda la vida. Pero más económicos.  “Los muertos”, remata. Ups. Captado.