La versatilidad y sencillez del pago electrónico

La popularización del pago electrónico supuso una comodidad más para los compradores. Algo que hoy día nos resulta tan natural supone en realidad dos facilidades: la de pagar sin necesidad de cargar con dinero físico y la de efectuar compras a distancia, ya sea por catálogo o vía Internet.  Precisamente la reticencia que provocó el pago a través de Internet en ciertos usuarios fue lo que inspiró el nacimiento de servicios como Paypal, sistemas de pago que intermedian entre el pagador y el comprador  de manera que el uno no debe conocer los datos del otro.

Cuando Paypal publicó sus aplicaciones para móviles, facilitó además la posibilidad de hacer micropagos en movilidad. Con la seguridad de que es más dificil olvidar en casa el móvil que dejarse la cartera, estas tecnologías nos permiten pagar en establecimientos y realizar transacciones de dinero a diferentes escalas sin necesidad de utilizar efectivo ni tarjetas de crédito. Las aplicaciones en la vida cotidiana son cientos: una sola persona podría pagar la cuenta de varios amigos que salen de cañas, y después ajustar cuentas entre ellos, sin necesitar al camarero y sin las comodidades de las monedas fraccionarias; un familiar realiza pequeños pagos a otro para enviarlo a hacer la compra, y el segundo paga en el establecimiento, utilzando una contraseña de seguridad y transfiriendo el dinero directamente a la cuenta de la empresa. En ambos ejemplos no queda dinero en efectivo en el local de la empresa, por lo que además de una comodidad supone un incremento de la seguridad.