NFC: el futuro del pago electrónico

Nuevas tecnologías que se aplicarán al pago en movilidad

En la entrega anterior hablamos del papel que han jugado diferentes sistemas de pago electrónico y de cómo el pago electrónico ha ido entrando en el mercado móvil, avances que aún no han calado del todo en la mayoría de la sociedad. Pero en 2011 entra en juego la integración en los dispositivos móviles de la tecnología NFC (Near Field Communication, comunicación de corto alcance), un protocolo de comunicación inalámbrica que ofrece comunicación directa entre dispositivos (peer-to-peer). NFC permite a través de un identificador realizar pagos con el móvil como si de una tarjeta de crédito se tratara.

Sistemas operativos móviles como Bada (un sistema operativo para móviles algo alejado de la carrera entre Android, iOS y BlackBerry OS) ya soportan NFC de forma nativa y se rumorea que el próximo modelo de iPhone (que seguramente será presentado y puesto a la venta en la primera mitad de 2011) integrará un chip NFC que permitirá realizar micropagos. No en vano, es un sistema muy extendido en Asia, más aún desde que los japoneses Softbank se encargaron de distribuir FeliCa, una pegatinas NFC para el teléfono móvil que añaden esta cómoda  funcionalidad.

Google ha llevado el uso de la tecnología NFC al terreno de la geoposición. El nuevo Nexus S (la segunda generación de teléfonos de Google), integra NFC con una peculiaridad: está pensada para poder hacer registros (checkins) utilizando Google Places, y así poder añadir reseñas y votos para el lugar en el que estemos. Esta idea viene acompañada de unos kits de Google Places que se distribuyen en Estados Unidos para proveer a los negocios de merchandising que facilite el uso de Google Places.

La versatilidad y sencillez del pago electrónico

La popularización del pago electrónico supuso una comodidad más para los compradores. Algo que hoy día nos resulta tan natural supone en realidad dos facilidades: la de pagar sin necesidad de cargar con dinero físico y la de efectuar compras a distancia, ya sea por catálogo o vía Internet.  Precisamente la reticencia que provocó el pago a través de Internet en ciertos usuarios fue lo que inspiró el nacimiento de servicios como Paypal, sistemas de pago que intermedian entre el pagador y el comprador  de manera que el uno no debe conocer los datos del otro.

Cuando Paypal publicó sus aplicaciones para móviles, facilitó además la posibilidad de hacer micropagos en movilidad. Con la seguridad de que es más dificil olvidar en casa el móvil que dejarse la cartera, estas tecnologías nos permiten pagar en establecimientos y realizar transacciones de dinero a diferentes escalas sin necesidad de utilizar efectivo ni tarjetas de crédito. Las aplicaciones en la vida cotidiana son cientos: una sola persona podría pagar la cuenta de varios amigos que salen de cañas, y después ajustar cuentas entre ellos, sin necesitar al camarero y sin las comodidades de las monedas fraccionarias; un familiar realiza pequeños pagos a otro para enviarlo a hacer la compra, y el segundo paga en el establecimiento, utilzando una contraseña de seguridad y transfiriendo el dinero directamente a la cuenta de la empresa. En ambos ejemplos no queda dinero en efectivo en el local de la empresa, por lo que además de una comodidad supone un incremento de la seguridad.