Cinco normas para no ser lapidado en Twitter

Nacho Vigalondo. Director de cine y protagonista de una de las breves polémicas de twitter

Nacho Vigalondo. Director de cine y protagonista de una de las breves polémicas de twitter

Las últimas semanas han desencadenado en Twitter una cierta tendencia de condena colectiva hacia ciertas declaraciones de personas más o menos conocidas que de una u otra forma han realizado alguna declaración poco conveniente. Sucede ahora, y no antes, seguramente porque la popularidad de Twitter y la afluencia de personajes famosos que ha tenido en los últimos meses ha hecho que ahora haya una difusión mucho mayor de todo lo que se dice en la red de los 140 caracteres. Estas actitudes y las reacciones que provocan nos permiten empezar a elaborar un álbum o un manual de lo que no se debe hacer bajo ningún concepto en redes sociales. Hoy revisaremos algunos errores que ha cometido diferentes personajes en Twitter para utilizarlos como contraejemplo de lo que debe ser una buena construcción de la reputación online.

El primer caso polémico fue el de Alejandro Sanz, que en defensa de sus derechos como autor se manifestó de una forma explícita a favor de la Ley Sinde y en contra de la clase política que, en aquellas fechas, rechazaba la ley. Para detectar el error de Sanz podemos compararlo con el caso de Alex de la Iglesia. Ambos partían de una postura clara a favor de la ley Sinde (o al menos de alguna regulación antidescargas). Mientras que Alex de la Iglesia utilizó twitter para abrir un debate, Alejandro Sanz se encaró con la opinión pública utilizando en ocasiones unas formas demasiado directas e insultantes, e incluso hizo alguna comparativa entre el derecho de la propiedad intelectual y los derechos en África que no cayeron nada bien entre los usuarios. El resultado: Alex de la Iglesia goza de cierta simpatía general en Twitter; Sanz no tardó en ser lapidado e incluso erigido como ‘nuevo Ramoncín’. Como conclusión sacamos la

Norma 1: No te cierres al diálogo En el momento en que empieces a recibir críticas, debes mantener la cabeza fría, intentar dialogar de una forma elegante, y en todo momento mostrarte comunicativo.

El segundo caso fue el doble error de David Bisbal. Al estallar las revueltas en Egipto, y guiado por el exceso de corrección del que adolecen en ocasiones los personajes públicos, El primero error de Bisbal fue twittear: «Nunca se han visto las pirámides de Egipto tan poco transitadas, ojalá que pronto se acabe la revuelta». La reacción de la comunidad de Twitter fue jocosa. El comentario, que buscaba la corrección con exceso, resultó estar formulado casi al contrario de lo que quería decir. El segundo error fue eliminar el twitt provocando un efecto Streisand que dio lugar la mofa de la comunidad mediante el hashtag #turismobisbal (del que ya se han producido hasta camisetas).

Norma 2: No borres tus contenidos. No puedes hacer como si no hubiera pasado. Puedes -y debes- disculparte, retractarte o rectificar, pero borrar un Twitt que al instante han leído miles de personas es inútil y lo único que hará será multiplicar las reacciones en tu contra.

Hace unos días, Nacho Vigalondo estrenó una campaña de publicidad en El País -dicha campaña ya le valió alguna crítica, hubo algún usuario despistado que le acusó de tener fines comerciales-. Al poco, Vigalondo publicaba en twitter “Ahora que tengo más de 50.000 ‘followers’ y me he tomado cuatro vinos podré decir mi mensaje: ¡El holocausto fue un montaje!”. La broma sobre el holocausto se sale de las normas de la corrección y sentó mal, Vigalondo no sólo no se disculpó, sino que continúo bromeando sobre el tema. Las consecuencias: se creó el hashtag #holocaustovigalondo y horas después El País cerraba su blog y prescindía del cineasta.

Norma 3: No ataques o menosprecies a ningún colectivo. La corrección política pasa por no bromear a la ligera sobre ningún colectivo.

Norma 4: Aléjate de Twitter si vas a beber, porque como decíamos en la Norma 2, luego no podrás borrar lo que has dicho. El último caso (si no está sucediendo algo ahora mismo, mientras escribo estas palabras), fue el del presentador Jordi González, que se unió a las críticas contra Intereconomía por unas declaraciones homófobas. Al hacerlo fue respondido por una usuaria que calificó el trabajo de Jordi González de telebasura. La respuesta en caliente de González fue “@Dalvarmedina Telebasura tu puta madre, guapa.” y ha dado lugar al hashtag #tuputamadreguapa. Parece que Jordi González había aprendido algo de días anteriores y pidió disculpas de inmediato, no borró el twitt de la polémica, sin embargo la mecha ya estaba prendida.

Norma 5: nunca caigas en el insulto fácil. Aunque seas atacado (y con más razón cuando sea así) debes mantener la compostura. Responde con sangre fría en todo momento y sobre todo en las conversaciones más violentas. Corolario: No utilices un lenguaje vulgar.

Epílogo: sáltate las normas. Lo cierto es que uno debe tener mesura, y cierta flexibilidad a la hora de cumplir o incumplir estas normas te darán la frescura y naturalidad que debes tener como usuario de Twitter. Esto no consiste en fingir día a día algo que no se es, el público apreciará más que seas natural, que seas tú mismo, y seguramente eso será mejor que mantener la corrección política a rajatabla, porque tarde o temprano tendrás un desliz.